Departamento encargado del estudio, resguardo, protección y preservación de las tradiciones de la sociedad nacional. Además está encargado de su estudio, de un resguardo de obras escritas, de conocer todas las tradiciones orales, escritas, fílmicas, artísticas, de baile o hasta incluso de actos dentro del País. Está encargado además de la creación de material pertinente al tema, y de un área muy sensible que todo lo relacionado a la mitología.
Contenido:
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Mitología:
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El fuego sagrado
La creación según los aonikenk
El que siempre existió, el que nunca nació, ni nunca morirá, vivía rodeado por densas y oscuras neblinas allí donde se juntan el cielo y el mar. Hasta que un día, pensando en su terrible soledad, lloró y lloró por un tiempo incontable... y así sus lágrimas formaron a Arrok, el mar primitivo...
El eterno Kooch al advertirlo dejó de llorar, y suspiró... Y su suspiro fue el principio del viento... Entonces Kóoch quiso contemplar la creación: se alejó en el espacio, alzó su mano y de ella brotó una enorme chispa luminosa que rasgó las tinieblas. Había nacido el Sol.
Con él la sagrada creación tuvo la primera luz y el primer fuego, y con él nacieron las nubes...
Y los tres elementos del espacio armonizaron entonces su fuerzas para admirar y proteger a la tierra de la vida perecedera que Kooch había hecho surgir de las aguas primigenias.
Pero cuando Kooch se dio cuenta, de que sus hijos hombres comenzaron a utilizar el fuego también de día, el sintió malestar y los castigó enviándole los fríos y vientos más terribles que los hombres hayan conocido nunca, y a Elal, un castigo muy particular.
Dibujó en el destino del héroe, una vida llena de luchas, guerras y combates, además de hacerlo responsable por el cuidado y preservación de la raza de los hombres desde aquel día en adelante. Fue Elal, a partir de entonces, quien debía de procurar el cuidado de los complicados y difíciles seres humanos, y Kooch, solo se preocuparía de cosas de mayor importancia.
Vocabulario: -Kóoch: Dios Mayor, habita en el cielo, espíritu grande, bueno y creador. -Elal: Héroe aonikenk. -Noshtex: Padre de Elal y acérrimos enemigo de los hombres. -Chónex: Hombre. Autodenominación de les Tehuelches como "nosotros los hombres". -Aonikenk: Autodenominación tehuelche para decir "seres humanos". A decir verdad, ellos siempre se han llamado a si mismos aoniklenk, el nombre tehuelche es de origen mapuche y significa "hombres de muy al sur".
-Chaltén: Volcán. "Montaña que fuma", lugar donde nació la raza de los
hombres.
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Por
Los mitos corresponden a formas de explicar la realidad anterior a la escritura, como una forma entonces de traspasar conocimientos milenarios y ancestrales a las actuales generaciones.
Los mitos surgen como explicaciones de los problemas críticos que se encuentran los seres humanos y son una invención universal de la humanidad. En ellos encontramos respuestas a una serie de preocupaciones importantes como el propósito de la vida, la muerte, en poder, el destino, la magia, la guerra, los accidentes, el infortunio, el éxito, el amor, la crueldad o la fertilidad entre otros temas.
Y de la misma manera, solamente tras una observancia natural, in situ de los fenómenos sociales-naturales de los pueblos es que es posible plantear formas de entender el macrocosmos de los mismos, entendiendo desde luego su forma espiritual de ver, entender, comprender y explicar la realidad, y una de las más influyentes es la mitología.
Mitos y leyendas, héroes y bestias, dioses y sirenas, musas y destino, todos juntos formamos parte de una magia intrínseca al hombre y a los pueblos decentes y honrados de la tierra. Explicaciones que nacen del fondo de la espiritualidad humana en completa interacción con el medio natural, son las que en síntesis dan origen a la mitología como ciencia que entiende una forma distinta de ver la realidad social y natural de nosotros y nuestro medio.
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| Uno de los
mitos que sin lugar a dudas llama más la atención son los relacionados con
la creación del mundo. El más conocido es el mito judeo-cristiano de la creación del mundo en siete días por obra y gracias de Dios, aunque algunos expertos dicen que tal mito es anterior y de una cultura indoeuropea, lo cierto es que existe tantos mitos como culturas sobre la tierra. A continuación presentaremos algunos más conocidos:
Érebo representa a las tinieblas inferiores, las subterráneas. Se unió con Nix, la noche, y de esta unión nacieron Hémera, la luz del día, y Éter, la personificación del aire superior, y donde la luz es más pura. Hémera se unió con Éter, su hermano. Juntos engendraron a Gea, Urano y Ponto, las potencias del mundo. Gea es la Tierra, el elemento primordial del que nacieron los dioses. También es considerada una diosa de la muerte, pues al ser la Tierra llama a todas las criaturas de regreso a ella. Urano es la personificación del Cielo. Llegó a ser el gobernante de los dioses, y fue el esposo de Gea, su hermana, con la que tuvo muchos hijos. Urano, el cielo, es el que cubre a Gea, la Tierra, y es el único que se le puede comparar en grandeza. Ponto, la "Ola", es la fuerza masculina del Mar. De esta manera fueron creados las grandes regiones del Universo. De Gea y Urano nacieron los Titanes, los Cíclopes, y los Hecatónquiros, monstruos gigantescos de cien brazos. De entre los Titanes, el más poderoso fue Cronos. Urano odiaba a sus hijos y no les permitía ver la luz, obligándolos a vivir en el seno de su madre, la Tierra. Ésta decidió liberar a sus hijos, pero sólo Cronos aceptó vengarse de su padre. Gea le entregó una filoza hoz de acero, y en la noche, cuando Urano se acercó a Gea y la cubrió, Cronos cortó de un golpe los testículos de su padre. De la sangre de la herida de Urano, que cayó sobre la Tierra, nacieron las Erinias, los Gigantes y las divinidades de los bosques. (Según ciertas tradiciones, de los testículos de Urano, que cayeron al mar, nació Afrodita, la diosa del Amor). Llegó entonces el reino de los Titanes, que estuvieron sometidos a Cronos, y durante el cual se crearon las primeras razas de los hombres. De Cronos y su hermana Rea nacieron los dioses Olímpicos, el más poderoso de los cuales fue Zeus, quien le arrebataría a Cronos el dominio del universo.
(Nota: Existen muchas versiones de la creación. Para Hesíodo, el poeta del siglo VII antes de la era común, Gea nació del Caos, y fue la madre de Urano y de Ponto).
Según Los Eddas
"...Cuando Ymir vivía hace mucho tiempo; no había arena, no había olas, la
tierra no existía,
Mucho antes de la creación de la Tierra, existían dos mundos. Al norte se encontraba el Niflheim, el mundo nebuloso, y al sur estaba el Muspelheim, el mundo de fuego. Entre ambos se extendía el abismo llamado Ginungagap. En el centro del Niflheim brotaba el manantial Hvelgelmer, y de él manaban doce ríos de agua helada, que fueron llamados Eligavar. Muspelheim era brillante y ardiente, y allí tenía su hogar Surt, que vigila sus fronteras armado con una espada llameante, y quien gobernaba a los gigantes de fuego. Los ríos Eligavar fluían hacia el abismo del Ginungagap, y el veneno que fluía con ellos se encureció y se transformó en hielo, y el vapor que se acumuló sobre él se transformó en escarcha. El Ginungagap era ligero como el viento, y cuando las chispas que escapaban del Muspelheim se encontraron con los vapores helados, se produjeron gotas, que se animaron y tomaron la forma de un gigante. Su nombre fue Ymir, a quien los gigantes del frío llamaban Aurgelmer. Cuando se durmió, de su axila izquierda surgieron un hombre y una mujer, que dieron origen a la raza de los gigantes de hielo. Además, uno de sus pies engendró con el otro un gigante de seis cabezas. Junto a Ymir surgió de las nieblas heladas la vaca Audumla, de cuyas ubres manaban cuatros ríos de leche, de los que se alimentaba Ymir. Audumla lamía las piedras saladas de granizo para alimentarse. El primer día que las lamió, apareció en ellas la cabellera de un hombre, el segundo día surgió la cabeza, y el tercer día el hombre completo. Su nombre era Bure, y era alto y fuerte. Bure es el ancestro de los dioses. Bure engendró a un hijo, llamado Bor, quien se unió con Bestla, hija del gigante Bolthorn. Con ella tuvo tres hijos: Odín, Vili y Ve. Estos tres dioses mataron a Ymir. Cuando el gigante cayó, manó tanta sangre de sus heridas que ahogó a la raza de los gigantes de hielo en un diluvio. Sólamente uno se salvó, Bergelmer, que escapó junto con su familia en un barco. De él proviene una nueva raza de gigantes de hielo. Odín, Vili y Ve arrastraron el cuerpo de Ymir hasta el centro de Ginungagap, y con él formaron el mundo. Con su sangre crearon los ríos y los mares, con su carne crearon la tierra en el centro del mar, hicieron montañas con los huesos y bosques con sus cabellos, con sus dientes y sus mandíbulas formaron las rocas. El cráneo sirvió para formar el cielo, y era sostenido por cuatro enanos en cada uno de los puntos cardinales. Iluminaron este cielo con chispas tomadas del Muspelheim. Con el cerebro de Ymir formaron las nubes. En el centro de la Tierra, con las cejas de Ymir, crearon una muralla para defenderse de los gigantes. Esta región fue llamada Midgard, y llegaría a ser la morada de los hombres.
El primer acto de Amón-Ra fue el de crear a los otros dioses. Al no tener pareja logró crear a estos seres por medio de la masturbación, para fertilizarse a sí mismo. Escupió entonces a Shu, el dios del aire, y luego a Tefnut, diosa con cabeza de leona y personificación la humedad. Estos gemelos fueron criados por Nu, el océano, y al crecer se unieron y concibieron a Geb, dios de la tierra, y a Nut, diosa del cielo. Había un gran amor entre Geb y Nut, y de su unión surgió la fertilidad de la tierra, pero como estaban abrazados no había lugar entre ellos para que pudieran nacer las criaturas. Entonces, por orden de Amón-Ra, el padre de los dos, Shu, levantó el cuerpo de Nut, para que el aire estuviera entre la tierra y el suelo. De Nut y Geb nacieron entonces los dioses Isis, Osiris, Neftis y Set. Estos nueve dioses constituyeron la Enéada, y como tales fueron adorados en Heliópolis. Cuando el Alto y el Bajo Egipto fueron unificados se estableció como capital la ciudad de Menfis, en el Bajo Egipto. El dios principal de Menfis era Ptah. Este dios pasó a ser adorado como el dios creador, e incluso llegó a ser declarado como Nu, el océano primordial. Por lo tanto la Enéada de Heliópolis habría surgido de Ptah. Este cambio en el mito se explica por la importancia que se le debía dar a la ciudad de Menfis. Por otro lado, en la ciudad de Hermópolis en el Alto Egipto tenían un mito sobre la creación basado en la Ogdóada o grupo de ocho dioses. Éstos eran Nun y Naunet, que personificaban el agua, Huh y Hehet, el espacio infinito, Kek y Keket, las tinieblas y Amón y Amaunet, el aire. Estos dioses crearon el mundo y lo gobernaron durante una Edad de Oro, y al morir fueron al Inframundo, pero donde aún tienen el poder de hacer fluir el Nilo y hacer salir el Sol. Según otra versión del mito, estas Ogdóada se encontraba inmersa en el caos primigenio. Eran elementos inmateriales que hicieron nacer al Sol del interior de un huevo o de un loto, fecundado por los dioses que permanecían en la profundidad de las aguas. Fueron ellos quienes prepararon una colina por encima del mar para que el Sol se posara, en un lugar llamado "La Isla de las Llamas". De esta manera se enlazaba la Ogdóada con la Enéada, y se le daba a Amón la equivalencia con Ra, el dios solar.
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